Del aseo para con los demás
Todas las personas, de cualquier condición social, merecen respeto

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Reglas de cortesía: buena educación con los demás
Aquella urbanidad
Todas las personas, de cualquier condición social, merecen respeto.
1. Fea costumbre y pésima educación es acercarse demasiado a la persona con quien hablamos. Cuidémonos de la saliva y del mal aliento.
2. Cuando estemos en alguna reunión evitemos el limpiarnos la nariz.
3. Así mismo, sino podemos evitar la tos o el estornudo, volvámonos hacia un lado.
4. Si por casualidad tenemos las manos sucias y nos vemos en la necesidad de saludar, evitemos dar la mano; pero eso sí, hagamos conocer el motivo.
5. Es mala costumbre ofrecer comida o bebida que hayan tocado nuestros labios, aunque exista confianza entre las personas.
6. Nunca se nos vaya a ocurrir escupir delante de gente y pisar luego la saliva. Eso demuestra una pésima educación.
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Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo
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Un hombre, pues, que recibe en su casa a otro, debe tener cuidado de que todo el mundo esté cómodamente, y nada encuentre en qué reparar, ni en su conducta ni en sus costumbres.
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Muchos hay, por desgracia, que pasan en ejercicios perniciosos, en la disolución, en la embriaguez, las horas que debieran consagrar al culto del Eterno.
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Debe ir a dar la bienvenida a los vecinos recién llegados. Lo ideal es que esta visita se haga durante las primeras veinticuatro horas de estancia en la nueva residencia.
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Padres de familia, enseñad primeramente a vuestros hijos las cosas necesarias, en seguida las útiles, y por último, las que sirven de adorno.
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Ordinariamente se guarda un profundo secreto sobre los preliminares del matrimonio, porque siempre puede sobrevenir un rompimiento.
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Hay personas tan llenas de sí mismas que siempre cuentan a aquellos con quienes conversan lo que han hecho, lo que hacen, y cuánto deben apreciarse todas sus palabras y todas sus acciones.
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Máximas sobre los bailes y pasatiempos lícitos.
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¡Cuántas veces el más sólido mérito ha sido mal recibido y desechado por falta de gracia, en tanto que un hombre con algunas prendas superficiales, poco saber y menos mérito, introducido por las gracias, ha sido recibido, querido y admirado!
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La reunión de gentes de primera clase no se debe llamar buena compañía en el sentido general de la frase, a menos que esté acreditada de tal en el público.
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Burlarse de un anciano es lo mismo que atropellarle, insultarle, y como el ofendido carece de fuerza para pedir satisfacción, resulta que el opresor es un cobarde
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Ofendemos al prójimo en la hacienda siempre que con violencia o con engaño usurpamos o retenemos injustamente lo que es suyo.
