Dedicatoria. De la urbanidad en las maneras de los niños.
Dedicatoria el niño Enrique de Borgoña.

Dedicatoria.
Erasmo de Rotterdam, al niño Enrique de Bogoña, del más alto linaje y las más halagüeñas esperanzas, hijo de Adolfo, príncipe de Veere, salud.
Si a aquel tres veces grande Pablo no le pesó de convertirse en todas las cosas para todos, a fin de que a todos pudiera ser útil, ¡cuánto menos debo yo tomar a mal el volverme, por mor de hacer bien a la juventud, de vez en cuando niño!
Del mismo modo que antes me acomodé a mí mismo a la adolescencia de Maximiliano de Borgoña, tu hermano, mientras estaba educando la lengua de los adolescentes, así ahora, mi muy dulce Enrique, me atempero a tu niñez al ir a dictaminar sobre las maneras de los niños, no porque tú de tales dictámenes tengas mayor falta, criado, lo primero, desde la cuna entre cortesanos y habiendo, luego, encontrado a Juan Crucio, tan distinguido artífice en la formación de la inexperta edad, o porque todos los preceptos que demos a ti te atañan, nacido como eres de príncipes y para el principado, sino a fin de que con más agrado aprendan estas cosas los niños todos por el hecho de que estén dedicadas a un niño de la más larga fortuna y de las más altas esperanzas. Pues no es tampoco floja espuela la que se aplique a la juventud en general si llegan a ver que los hijos de los héroes al punto ya desde los primeros años a los estudios se dedican y por un mismo estadio con ellos van corriendo.
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