Los bailes en sociedad. Segunda parte
Si por olvido una señora se compromete con dos caballeros para un mismo baile, necesita disculparse confesando su error a los dos y no bailar con ninguno de los dos

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Petición de baile y atención de los invitados
El hombre que desea bailar con una mujer debe solicitarlo de forma cortés. Cuando un caballero desea bailar con una señora a la que ha sido presentado, formula su invitación saludando de la siguiente manera:
- Señora, ¿quiere usted hacerme el honor de concederme este vals?
- Si señor, con mucho gusto.
Si la señora desea rechazar la oferta del caballero, debe excusarse políticamente:
- Se lo agradezco, caballero, pero estoy un poco fatigada.
La señora que rehúsa bailar con un caballero, no puede aceptar la petición de otro hombre, a menos que no estuviese ya comprometida, y diga al invitarla:
- Gracias, caballero, pero estoy comprometida con el señor...
En ese caso, si tiene otro baile libre, puede concederlo si lo solicitan, y si se niega, sin tener compromiso anterior, no debe bailar más.
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Usar el carnet de baile para evitar olvidos
Conviene apuntar en el carnet los bailes pedidos. Si por olvido una señora se compromete con dos caballeros para un mismo baile, necesita disculparse confesando su error a los dos y no bailar con ninguno, ni aun en el caso que uno de ellos ceda su derecho.
En cambio, si un caballero olvida venir a reclamar su palabra para el baile, después de esperar unos momentos debe bailar con otro hombre.
Si una joven se fatiga en medio del baile, puede rogar la conduzcan a su asiento y retener a su lado a su caballero o pasear de su brazo, pero han de separarse al cesar la música.
Una señora puede ir al buffet dos o tres veces en el curso de la noche a tomar dulces y refrescos, pero no con demasiada frecuencia, no con el mismo caballero.
Para asistir a un baile no es de rigor la exactitud; al contrario, es de mal gusto llegar demasiado pronto.
Los dueños de la casa se colocan a la entrada del salón y reciben a sus invitados con una palabra amable. Es de muy buen gusto presentar a los invitados que se reciba por primera vez a los amigos antiguos, a fin de suprimir la cortedad de los recién llegados en un medio extraño.
Hay que cuidar de que sea mayor el número de hombres que el de señoras, para que no se quede ninguna sin bailar. Todos los hombres que bailen han de invitar una vez a la dueña de la casa, la cual aceptará a los que pueda, sin repetir baile con ninguno, y procurará buscar caballeros para que inviten a las señoras que permanezcan sin bailar. No debe una señora tener toda la noche a un caballero por pareja, ni aun en el caso de ser prometidos o esposos.
Las señoras de edad que no bailan no deben colocarse en primera fila; se necesita que haya un salón íntimo para los que gusten de retirarse a él a conversar.
Una jovencita no puede ir sola al baile, a menos de ser amiga íntima de la dueña de la casa. Las que no van con su madre u otra señora, sino con su padre, hermano o cercanos parientes masculinos, son conducidas por la dueña cerca de otras jóvenes, para que estén reunidas y conversen entre ellas.
Los hombres van vestidos de frac, y de smoking los jovencitos; el sombrero, abrigo, etcétera, se deja en el vestuario. Durante el baile, los caballeros prestan mil servicios a sus parejas; las acompañan al buffet, les ayudan a ponerse la salida de baile, etc. Nunca se empezará a bailar sin haber saludado antes a los dueños de la casa.
- Los bailes en sociedad. Primera parte.
- Los bailes en sociedad. Segunda parte.
- Los bailes en sociedad. Tercera parte.
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