Cuestiones sobre la urbanidad. VI
La urbanidad y la civilidad para los jóvenes en unas simples cuestiones.

Cuestiones sobre la urbanidad.
El hombre fino, ¿qué ha de observar en el trato con las señoras?
Al pasar por una escalera con una señora o un mayor, ¿qué debemos hacer?
¿Cómo se portará Vd. al ser llamado a la mesa?
¿A quién corresponde hacer los honores de la mesa?
¿Qué actos religiosos es muy justo practicar antes y después de comer?
¿Qué defectos han de evitarse cuando se come?
¿Hay otras groserías de que debemos abstenernos en la mesa?
¿Qué reglas es preciso no perder de vista al comer?
¿Se limpiará Vd. los labios antes y después de beber?
Si alguno de los comensales nos regalare una fineza o brindare por nuestra salud, ¿qué nos exige entonces la cortesía?
Cuestiones sobre la urbanidad
| I | II | III | IV | V |
| VI | VII | VIII | IX | X |
-
16346

Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia
Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
Jamás entréis en partido alguno de las familias; esto no os toca, y si fuereis llamados para intervenir, apaciguad, endulzadlo todo.
-
Una ciencia que enseña a complacer en el verdadero rol o lugar que nos toca es la civilidad
-
A los quince días del nacimiento se envían a los amigos las cartas comunicando la fausta nueva
-
Es de mala impresión ver a uno con mucha barba, excepto a los que se la arreglan bien y a menudo.
-
En el coche sube siempre la persona de más respeto; pero si tiene una sola puerta, se subirá de modo que a nadie se moleste.
-
Reglas sencillas de cortesía, de buenos modales y de instrucción para las niñas.
-
No hay que salir sin saludar y sin despedirse de los presentes.
-
No hay cosa más agradable que el talento que va acompañado de gusto, discernimiento y juicio.
-
La avaricia se echa de ver, por donde quiera, pareciéndose al amor y a los celos.
-
No puede haber héroe que no tenga algún extremo sublime: las medianías no son asunto del aplauso
-
Sobre el modo de trinchar y servir la mesa, reglas a observar.
-
De la urbanidad en las maneras de los niños.



