Vida social y buena vecindad. Celebrar una fiesta.
Su vida social, sobre todo, cuando congrega a muchas personas en su casa puede afectar a otras personas, como sus vecinos, por ejemplo.

Pink Sherbet Photography
Organizar una fiesta en casa.
Si va a celebrar una fiesta en un piso o apartamento, donde hay vecinos, tanto en la misma planta, como en el piso inferior y superior, es bueno advertirles que va a celebrar una fiesta para excusarse por adelantado de las posibles molestias que ello les pueda causar. Cuando se hace de forma totalmente esporádica lo sabrán comprender, en la mayoría de los casos -puede que haya vecinos a los que nos les guste-.
No obstante, sobre todo cuando la fiesta se alarga y ya son unas horas algo avanzadas, es correcto indicar a los invitados que tengan un cierto cuidado con los ruidos, los tacones, las voces, las carcajadas los golpes y cualquier otro comportamiento poco delicado y moderado.
Algunos consejos a tener en cuenta para evitar molestias a los vecinos pueden ser:
1. Hay que dar a conocer bien la dirección a todos los invitados, con datos muy precisos para evitar que llamen al timbre de otros vecinos para preguntar por el piso de los anfitriones.
2. Llegada escalonada. Hay que procurar que los invitados lleguen poco a poco y no todos a una misma hora. Por eso hay que dar un margen bastante amplio para el inicio de la fiesta.
3. Si se trata de una fiesta infantil, hay que procurar poner en el suelo alfombras y otros elementos que puedan amortiguar los golpes de los juguetes y las cosas que se caen al suelo, así como los saltos y revolcones que los niños suelen darse a esas edades.
4. Si la fiesta es para personas mayores, también es bueno colocar elementos que amortigüen el ruido de los tacones y los zapatos de los invitados.
5. Si tiene un patio, jardín o amplia terraza, procure que los invitados no hablen a voces o mantengan discusiones o conversaciones a altas horas de la madrugada en el exterior. A esas horas cualquier bullicio suele ser muy molesto para los vecinos.
6. La música, la televisión, la videoconsola y cualquier otro aparato debe permanecer a un volumen moderado. No se puede tener a un volumen tan alto que lo escuche toda la comunidad de vecinos.
7. Las instalaciones de uso comunitario deben respetarse, y en caso de tener algún percance con ellas, hay que tratar de reparar el daño y dejarlas como estaban, en buenas condiciones de uso. Pasillos, escaleras, ascensores, etc.
8. Si algún invitado se ha pasado con la bebida, la comida, etc. hay que evitar que salga solo de su casa. O bien se le ofrece que permanezca en la casa hasta que se encuentre mejor, o bien se le acompaña a su casa.
9. Cualquier aviso de los vecinos debe servir como señal de que algo no va bien, y se están sobrepasando los límites en algún determinado punto: música muy alta, demasiadas voces o ruidos, etc. Hay que tratar de ponerle remedio para evitar males mayores (algún vecino enfadado puede presentarse en su puerta, e incluso pueden llamar a la policía).
10. Si se lleva bien con sus vecinos y la fiesta no es muy familiar o íntima, puede invitarles a pasar por la fiesta para que tomen una copa. Es una manera, también, muy sutil de tener algunos "aliados" en caso de conflicto con la comunidad de vecinos.
Resumiendo, tal y como se indica en los puntos anteriores, cualquier actividad social, aunque sea de puertas para adentro, que pueda repercutir en terceras personas, en este caso vecinos, debe ser programada y desarrollada teniendo en cuenta tres premisas fundamentales:
1. Respeto por los demás.
2. Prudencia y moderación.
3. Buenas dosis de sentido común y capacidad de diálogo -ser muy buen diplomático-.
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