Reclinar el asiento en un viaje en avión, ¿es correcto? ¿Cuánto puedo reclinar el asiento?
Cómo gestionar el espacio personal en los aviones cuando queremos reclinar nuestro asiento. El difícil equilibro entre el confort y las reglas de cortesía

protocolo.org
Inclinar demasiado nuestro asiento en un vuelo puede ser motivo de reclamaciones e incluso de polémica
Puede ser complicado compartir espacios reducidos durante mucho tiempo. Pero sí, además, estamos en un medio de transporte del que no podemos salir cuando queramos, la cosa puede ser más complicada. Por este motivo, es importante seguir unas reglas básicas de etiqueta y cortesía para que todo vaya bien cuando viajamos en un avión. Los vuelos comerciales en clase turista no suelen ser conocidos por su generosidad en los espacios para los pasajeros.
Reclinar el asiento, una cuestión de prudencia o de mala educación
Inclinar el asiento en un viaje en avión suele ser un tema controvertido. Algunas personas creen que es perfectamente aceptable reclinar el asiento, mientras que otras creen que es de mala educación y desconsiderado si no se hace de forma prudente. Entonces, ¿cuáles son las reglas de etiqueta para reclinar el asiento de un avión?
Hay varias cuestiones a tener en cuenta, además del tema de la buena o mala educación de la persona que reclina el asiento. Lo primero que debemos hacer siempre es pensar en la persona que tenemos detrás. Seguramente, nosotros también tendremos una persona delante de nosotros y no nos gustaría que nos hiciera algo que nosotros hacemos mal con el pasajero que se sienta detrás. Veamos a ver algunas cuestiones a tener en cuenta antes de reclinar un asiento.
Te puede interesar: Ponerse demasiado cómodo. Etiqueta en los aviones (con vídeo)
Vamos a dejar a un lado las clases vip, business y otras similares donde no suele haber tantos problemas de espacio entre asientos.
Cuando volamos, estamos compartiendo un espacio muy limitado. Es comprensible que todos busquemos una posición más cómoda y relajada durante el vuelo. Y más cuando los vuelos son muy largos. Buscamos conseguir una mayor comodidad y una sensación de relajación. Sin embargo, al reclinar el asiento, ¿no estamos invadiendo el espacio personal de quienes se encuentran detrás de nosotros? Es aquí donde surge el dilema y donde hay que poner a funcionar las reglas de etiqueta y cortesía.
Pero nos surgen otras preguntas del tipo: ¿Debemos priorizar nuestro confort individual en detrimento del los demás? ¿No es esencial mantener un delicado equilibrio entre la satisfacción personal y el respeto por el espacio de los demás pasajeros?
Aquí es donde entran en juego las reglas de cortesía y el respeto hacia los demás pasajeros. Cuando inclinamos nuestro asiento, podemos estar afectando al espacio y la comodidad de quienes se sientan detrás de nosotros. La etiqueta en los vuelos trata de encontrar un equilibrio entre el confort personal y la consideración hacia los demás.
Antes de reclinar nuestro asiento...
Una vez que hemos llegado a ese punto de equilibrio, es apropiado hacer algunas comprobaciones antes de inclinar nuestro asiento, para evitar percances o discusiones:
1. Mesa de trabajo. Comprobar que la persona que está detrás no está trabajando son su portátil o tableta. Trabajando o viendo simplemente una película, leyendo, escribiendo, etcétera. Podemos tirar su dispositivo o sus papeles al suelo.
2. Comida. Igual que en el caso anterior, cerciorarse que la persona no está con la mesilla extendida comiendo. Podemos organizar un buen desastre si inclinamos nuestro asiento sin mirar.
3. Tiempo. No es lo mismo reclinar el asiento unos minutos, en un vuelo corto, que hacerlo durante horas aprisionando al pasajero que se sienta detrás de nosotros. Un poco de incomodidad, la podemos aceptar en un momento dado. Mucho tiempo 'sufriendo' no es fácil de aguantar.
4. Talla del pasajero. No es lo mismo una persona bajita, que una persona que parezca un jugador de baloncesto. El margen no siempre es el mismo en función de la 'talla' de cada persona.
5. Negociar. Estar dispuesto a ceder un poco cada uno puede ser una de las mejores soluciones. Incluso, un cambio de asiento puede ser una buena solución. Todo es cuestión de hablarlo.

protocolo.org
Sea como sea, debemos inclinar nuestro asiento con sumo cuidado y despacio. Si hay cualquier problema, no debemos entrar en discusiones. Avisaremos al personal del avión para que medien y encuentren una solución razonable para todos.
El debate sobre si debemos reclinar los asientos en un avión está sobre la mesa. La clave está en encontrar un punto intermedio que nos permita disfrutar de nuestro vuelo sin invadir el espacio y sin perturbar la comodidad de los demás pasajeros. La solución debe venir de la propia compañía aérea. No solo con normas, sino poniendo un tope a los asientos, para que no se puedan reclinar más de un determinado grado.
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
Etiqueta social: cómo no arruinar un evento o celebración siendo el centro de atención
-
La adolescencia suele ser una etapa 'complicada' para ellos y para sus padres porque es una época de muchos cambios
-
Las investigaciones sobre el comportamiento humano sugieren que una de las formas más eficaces de mejorar lo que nosotros queramos mejorar es midiendo nuestro 'comportamiento'
-
El ejercicio de la responsabilidad social individual está relacionado con la madurez cívica y, especialmente, con los valores ciudadanos y democráticos
-
¿Qué nos gusta en México? ¡Hacer fiestas! Comenzamos el maratón Guadalupe-Reyes el 12 de diciembre que conmemoramos la aparición de la Virgen de Guadalupe...
-
Con el tiempo, la humanidad incorpora a su psique la separación entre las actividades socialmente aceptadas (lo público) y las que conviene ocultar de la observación ajena (lo intimo y/o privado)
-
Los buenos modales son necesarios para tener una buena convivencia con los demás y un buen comportamiento en sociedad
-
Las buenas maneras y la simpatía parecen con demasiada frecuencia prohibidas en el día a día laboral de Nueva York.
-
Hay personas que se quejan de no tener tiempo para esto o para lo otro. En un día, que para todo el mundo tiene 24 horas, se puede hacer mucho o se puede hacer poco
-
Llamar a una puerta antes de entrar es algo más que un simple toque a la puerta. Es un gesto de cortesía, respeto y buena educación
-
Consejos para reconocer las actitudes que debemos evitar para tener relaciones personales y profesionales exitosas
-
La ansiedad social es una de las patologías que más han aumentado desde el inicio de la pandemia. Hay nuevos temores a relacionarse con los demás










