Buenos días, gracias, por favor ...
Es en casa donde los padres debemos potenciar los buenos modales predicando con el ejemplo desde que el niño nace

protocolo.org - FP Pro Imágen Generada por IA
La solución es de todos. La buena educación empieza en casa
Es fácil oír a menudo a personas mayores quejándose de la poca educación de jóvenes en el transporte público (no ceden el sitio, ponen los pies en los asientos, gritan de un extremo a otro ...) o lamentando la ausencia del saludo al llegar a un lugar, de las gracias ante un favor, etcétera. Todos estos comportamientos entran dentro de lo que llamamos buenos modales o buena educación: actos que expresan el nivel de conciencia que tenemos hacia la dignidad de las demás personas.
Observando a nuestro alrededor - familia, amigos, escuela, trabajo, medios de comunicación -, parece que los buenos modales no están de moda. No podemos excusarnos en que no hay otra opción en esta sociedad individualista. En muy poco tiempo, el mundo ha logrado grandes avances - en la ciencia y la tecnología, por ejemplo -, pero en otros - las relaciones humanas -, podríamos decir que ha sufrido un retroceso. Muchos han olvidado lo importante de un trato correcto con los demás.
Por otro lado, los buenos modales deben enseñarse. Y no podemos esperar que sólo los maestros en la escuela lo hagan, porque aunque puedan fomentar conductas como: habla sin gritar o respeta al otro, no pueden asegurar que se conviertan en hábitos. Es en casa donde los padres debemos potenciar los buenos modales predicando con el ejemplo desde que el niño nace, para que llegue a ser parte de su forma de ser durante toda su vida.
Te puede interesar: Los buenos modales también son para los niños
No hace mucho, existía un manual de Urbanidad y buenas maneras con las reglas que seguir para convivir en sociedad, que siempre existieron y deberían continuar existiendo. Estas normas son indispensables para que una sociedad subsista y continúe siendo civilizada, y deben practicarse constantemente para formar hábitos de buena educación.
Tener buenos modales requiere cierta sensibilidad para prever los sentimientos de otras personas y estar en consonancia con ellos. En términos actuales, diríamos tener inteligencia emocional, entendida como la expresión del don de agradar a los demás, de utilizar habilidades comunicativas para generar bienestar alrededor (respetar, saber escuchar, etcétera).
Los buenos modales nos abren las puertas hacia el futuro, un futuro donde se procura el bien de los que nos rodean, no sólo el propio. Habrá que ir a contracorriente, si hace falta, y tomar conciencia de que esto supone una acción colectiva y un compromiso de toda la sociedad. La solución está en todos nosotros.
Resumiendo, los buenos modales y la buena educación es una respobsabilidad de todos, como deja bien claro la autora de este artículo. Hay que fomentar los hábitos de la buena educación.
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
Con el tiempo, la humanidad incorpora a su psique la separación entre las actividades socialmente aceptadas (lo público) y las que conviene ocultar de la observación ajena (lo intimo y/o privado)
-
Los cambios de los usos y costumbres de la ciudad de Madrid durante el siglo XVIII
-
La felicidad no siempre está relacionado con la tenencia de bienes materiales o con el entorno que nos rodea
-
La regla general es que se acepta un vestuario tanto formal como informal, siempre que se cumplan unas sencillas normas o sugerencias
-
Los gestos comunican tanto o más que las palabras. Son un estupendo refuerzo a lo que expresamos de forma verbal. También, los gestos nos pueden 'delatar'
-
Una conversación es una forma de comunicarse entre las personas. Sirve para intercambiar opiniones, compartir conocimientos, etcétera
-
En muchos vuelos hay pasajeros dispuestos a solicitar el intercambio de asientos con otras personas por cuestiones diversas; desde un sitio más cercano a la ventanilla o el pasillo, a poder estar junto a algún familiar o amigo
-
Un almuerzo o una cena suelen tener un momento previo -aperitivo- y otro posterior -sobremesa- de cierta relevancia
-
El protocolo de principios y mediados del siglo XX decía que los hombres debían saludar a las mujeres con un besamanos.
-
El tiempo de cortesía es una "prórroga" que se da sobre la hora prevista para un acto, representación, reunión...
-
El más lindo juego en teoría, puede ser enojoso en la práctica.
-
En una sociedad en constante movimiento las prisas son el pan nuestro de cada día. Por este motivo, es tan importante tener paciencia y saber mantener la calma










