Muere la directoria de protocolo del Pabellón de España en la Expo.
Directora de Protocolo del Pabellón de España en la Exposición Universal de Sevilla de 1992.

Inés Medina, «Una auténtica luchadora, una mujer vitalista, con una gran fortaleza, que fue sorteando con dignidad y elegancia los muchos avatares que tuvo en su vida».
Así definían ayer sus amigos la trayectoria vital de Inés Medina, fallecida el domingo en la clínica Andersen de Madrid.
Hija de Fernando Medina Benjumea, conde de Campo Rey, y de Mariana Atienza Benjumea, Inés Medina nació en Sevilla y estudió en las Irlandesas. Como toda señorita de la época que se preciara, una vez concluido el colegio se marchó a París y a Londres, donde estudió con aplicación los dos idiomas que luego le abrirían las puertas de los distintos trabajos que desempeñó; los idiomas, pero también su innata inteligencia que delataban sus vivos ojos claros.
Directora de Protocolo del Pabellón de España en la Exposición Universal de Sevilla de 1992, seis años después y con el bagaje adquirido en la Muestra, es contratada para desempeñar el mismo cargo en el Pabellón de España de la Exposición de Lisboa, cuya temática giró sobre «Los océanos: un patrimonio para el futuro». En 1999 volvió a demostrar su impronta de cotizada profesional en el campo del protocolo al ser «fichada» para trabajar durante el Campeonato Mundial de Atletismo de Sevilla.
Viuda de Alfonso de Borbón Pérez del Pulgar, con el que tuvo tres hijos: Alfonso, Fernando y Jaime, sufrió uno de los mazazos más duros de su vida cuando su primogénito falleció en un accidente de tráfico en Madrid. Meses después de esta desgracia familiar, le fue diagnosticado un cáncer de hígado, que se sumaría al de mama que ya padecía y con los que luchó a brazo partido hasta el final de sus días.
Mujer de refinada elegancia, aseguran los suyos que conseguía lo que se proponía aunque tuviera que trabajar las veinticuatro horas del día, sobre todo si el objetivo era sacar adelante a sus tres hijos. Su arrolladora personalidad le hizo mantenerse firme hasta el último momento, llevando incluso el control de los medicamentos que debía ingerir. Hoy, en una ceremonia íntima, sus cenizas serán depositadas en el panteón familiar del cementerio sevillano de San Fernando, y en fecha próxima está previsto un funeral por su alma en la iglesia de la Caridad.
Descanse en paz.
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