Urbanidad en las conversaciones y en el paseo.
Las conversaciones, alabanzas y los paseos a pie o en coche.

Urbanidad en las conversaciones y en el paseo.
¿Tomará Vd. parte en una conversación en que se zahiera al que le ha ofendido a Vd.?
La generosidad y la nobleza de alma exigen que defienda a aquel de quien estoy resentido, si se le acusa falsamente, y deberé callar si creo que es cierto lo que de él se dice.
¿Oirá Vd. con gusto sus propias alabanzas?
Como los elogios son un premio de nuestra buena conducta y de nuestra aplicación, naturalmente nos son gratos; mas lejos de engreirnos hemos de manifestar que no somos acreedores a ellos.
Y, ¿lo hará Vd. con orgullo?
En tales casos hablaré con modestia pues así como ésta es la principal dote de un niño el orgullo es un vicio que empaña todas nuestras buenas cualidades.
Si va Vd. con superiores, ¿dónde se colocará?
Por la calle tomaré la izquierda de la persona con quien vaya, a no ser que la acera esté en ese lado, en cuyo caso me colocaré a la derecha.
En el coche, ¿qué lugar ocupará Vd.?
El centro es el primer lugar cuando van juntas tres personas, y el niño urbano debe siempre elegir para sí el lado izquierdo.
¿Qué lugar dará Vd. a la persona más autorizada, si son Vds. más de dos los que pasean?
En los coches tomaré la izquierda al vidrio, porque los lugares preferentes son la derecha y la izquierda de la testera, y luego la derecha y la izquierda al vidrio.
-
16356

Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia
Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
Regularmente el hombre se distrae por afectación o por frialdad, y así es fastidiosísimo para el trato.
-
La bondad constante e ilustrada unida a la severidad variable, esto es, creciente o decreciente según aumentan o disminuyen la docilidad del hijo o la malignidad de su ánimo.
-
Los bailes son sin duda de su agrado, por el gran partido que de ellos saca la belleza. No es cuestión baladí organizarlos para una dueña de casa
-
De la urbanidad en las maneras de los niños.
-
La forma de tomar los postres. La fruta, el dulce, los quesos, el chocolate y los frutos secos
-
Cuando uno se incorpora a un grupo de personas, es muy descortés preguntar por lo que se está diciendo.
-
Los naipes tienen existencia legal, engordan el tesoro público, ocupan brazos en su fabricación y el placer de los unos se convierte en fuente de trabajo para los otros
-
Comentario de Julia Valera sobre la obra de Erasmo de Rotterdam "De la urbanidad en las maneras de los niños" -De civilitate morum puerilium-.
-
La conversación es el palenque en donde se ponen a prueba todas las cualidades de talento, amabilidad y finura.
-
De la urbanidad en las maneras de los niños.
-
Dejamos sentado que antiguamente era grande el exceso en el comer y en el beber, lo cual está probado con buenos y numerosos documentos.
-
El mismo estilo que se usa cuando se habla, debe emplearse siempre que se escribe una carta



