Consejos de oro para los snobs. Tratado de las buenas maneras
La peor plaga que padece hoy la humanidad es la de la grosería. Hoy el todo vale se confunde con lo guay, lo moderno mola y el insulto pone

foto base Dozzzzz - Pixabay
Tener malos modales no es moderno ni guay
Dice Alfonso Ussía en su "Tratado de las buenas maneras" que la peor plaga que padece hoy la humanidad es la de la grosería. Hoy el todo vale se confunde con lo guay, lo moderno mola y el insulto pone. Destaca el que llama la atención, como ir de blanco a una boda, o de deporte sin practicarlo y de colores a un entierro. Aquí algunos se pasan con el dedo meñique rampante y otros se quedan en el water cuando quieren decir lavabos. Y hablando de ellos hay sitios en Madrid a los cuales hay que llegar con conocimientos de otras lenguas y además no hay signos, un auténtico laberinto en esas circunstancias.
La hostelería da para muchas anécdotas, recuerdo una noche de verano en Las Vistillas, una zona castiza allá en la Capital de España, en una taberna no paraban de dar comandas, en la mesa de al lado ponían las bebidas, al servir una cerveza el dedo se había introducido un poco en el vaso y de pronto el padre de familia se dirige al camarero y le dice, le he pedido una caña pero sin yemas.
La mesa es ese lugar de relaciones sociales, allí como en el juego siempre se nota la buena educación, los temas de conversación variados, son amenos, menos los de política, religión y ya cada vez más los de fútbol, por si nos dan un disgusto nada bueno para la digestión. A la hora de elegir un menú, el que sea del agrado de la mayoría, prestando especial atención a la edad, creencias, hora y dolencias de los comensales. Estarán conmigo que huevos con patatas fritas nos gustan a todos, pero para un banquete no es lo apropiado.
Nuestro comportamiento es parte de nuestra personalidad, por eso en cualquier lugar será esa tarjeta de visita y el saber estar, tan imprescindible en esta sociedad nuestra, sin importarnos como lo hacen los demás. Con ellos nos comunicamos, desde los balbuceos el ser humano quiere decir y también expresar con gestos.
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Cuando el emisor envía y es entendido por el receptor, ahí podemos considerar que ha funcionado la comunicación. El respeto a los demás, ni las formas, ni la educación pasarán, son partes esenciales de la convivencia imprescindible para que la vida sea posible.
Se aprende desde nuestros primeros pasos y nunca va a la par de títulos académicos ni del dinero ni de los cargos. Te das cuenta que falta formación, que hay mucho intrusismo. Los Cursos de Verano han dedicado espacio a Relaciones Institucionales, por prensa he podido leer cosas que me han llamado la atención y me he puesto a escribir.
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