Hablar en público. Pautas y consejos para hablar en público con seguridad. Conocimiento, ritmo y actitud
No todos somos grandes oradores, pero si que podemos ser unos oradores amenos y eficaces

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El miedo a hablar para un grupo de personas. Hablar en público no es difícil
No es lo mismo charlar con una persona o pequeño grupo de personas que dirigirse a un público más numeroso. La habilidad para 'conectar' con el público que nos escucha puede ser algo más complicado, pero no imposible. Solo es cuestión de practicar y de tomar ejemplo de los buenos oradores.
La mayoría de las personas coinciden en el miedo que sienten cuando tienen que hablar ante mucha gente, cuando hay que dirigirse al público. Todos los estudiosos apuntan en el mismo sentido: tenemos miedo al ridículo, y los hispanoparlantes somos muy temerosos de hacer el ridículo. La mejor forma de superarlo es la práctica, y pensar que nos estamos dirigiendo a un grupo de amigos. No todos somos grandes oradores, pero sí que podemos ser unos oradores amenos y eficaces, si hacemos llegar nuestro mensaje de una manera más cordial, clara y efectiva.
Para lograr nuestro objetivo, podemos poner en práctica algunas pautas básicas a tener en cuenta a la hora de hablar.
Consejos para hablar en público sin miedo y con seguridad
1. Debemos saber cuándo empezar y cuándo terminar, e incluso improvisar. Si vemos que el público está muy aburrido, podemos tratar de acortar el discurso o contar alguna anécdota interesante que nos haga ganar de nuevo su atención. Este tipo de técnicas hace que el público conecte de nuevo y preste atención.
2. Qué es lo que queremos decir y transmitir. Hay que tener claro el objetivo del discurso y sus puntos fundamentales, para hacer llegar el mensaje correctamente y que sea comprensible por el público.
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3. Cómo hacerlo llegar. Debemos "interpretar" el papel de un modo convincente para que el público reciba y crea el mensaje que les estamos ofreciendo. Hay que saber captar su atención y mantenerla. Pero, cuidado. Sin exageraciones.
Una forma de perfeccionar nuestro discurso o intervención pública, es practicar. Podemos practicar delante del espejo, o bien grabando el discurso en una grabadora y escuchándolo varias veces para detectar cualquier posible error o hacer alguna mejora. Podemos leerlo delante de un grupo de amigos para que puedan hacer de críticos, aportar sus opiniones o consejos, etc. Pero no debemos olvidarnos del mayor protagonista del discurso: la voz.
El buen manejo de la voz, clave para hablar en público
Hay que aprender a cuidar:
- la entonación (modular y dirigir bien la voz),
- el tono (claro y relajado),
- el volumen (ni bajo, que no se oiga nada, ni gritando, atemorizando al público),
- el ritmo (no hay que hablar ni muy pausado, ni tan rápido que parezca que tenemos ganas de terminar lo antes posible) y
- la vocalización (pronunciar correctamente, se nos entenderá mucho mejor).
Un último consejo, debemos evitar las pausas, los tartamudeos, las repeticiones, las vacilaciones y el alargamiento de las palabras (tipo eeeehhhh, queeee, buenoooo, etcétera). Pueden denotar una falta de seguridad o de conocimiento del tema que estamos exponiendo.
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