El vestido en el joven rural.
El vestido fijaba muy a menudo la posición de las distintas clases sociales.

El vestido. Jóvenes en el ámbito rural.
Lo más visible en el hombre es el vestido. El vestido fijaba muy a menudo la posición de las distintas clases sociales. En varios órdenes nacionales, es la librea con la cual distinguimos las jerarquías y sus diferentes grados, y contribuye, al mismo tiempo, a inspirar a las genfes el respeto que se merece la autoridad que representan.
La Iglesia ha dado a los religiosos y clérigos su traje especial que los distingue de los seglares. En las ceremonias sagradas ha ordenado vistan sus ministros vestiduras preciosas, dando origen a piadosos sentimientos, recordándoles la grandeza y santidad de sus funciones.
Entre los militares, cada Arma tiene el suyo, con la distinta graduación del individuo que le lleva. Entre los paisanos esta muy bien el uso de la capa castellana, que hoy vuelve a gastarse. Nadie debe vestir con afectación, ni desaliño. Todos observemos la siguiente regla: "Vistamos como hombres graves en nuestra posición, no siendo ladrones de miradas por exceso de lujo o por nuestros harapos y suciedad".
"Un buen traje no debe ser tan largo que limpiemos la calle por donde pasemos, ni tan corto que se nos vean las piernas"
Lo primero que hay que exigir al hacernos un traje, es que esté bien confeccionado, no debiendo ser tan largo que limpiemos la calle por donde pasemos, ni tan corto que se nos vean las piernas, pareciendo verdaderos espantajos. Un traje bien confeccionado dura más y da gracia y desenvoltura al cue rpo; el mal cortado dura poco, sirve o es motivo de risa, y por muy elegante que pretenda ser la persona que le lleva, parecera un adefesio. Un vestido pobre no puede ser mal visto, y no hay disculpa para el manchado o sucio.
Para no mancharse, hay que tener gran cuidado al sentarnos. Si nos invitasen a sentar en lugares no muy limpios, rehuiremos la invitacion con cualquier pretexto.
No nos dedicaremos a limpiar paredes, fijándonos en ellas como si fuesen estribos de nuestro cuerpo; no nos limpiaremos al vestido los dedos manchados; comeremos con cuidado y si hubiere peligro de mancharos, usemos la servilleta, para eso es. Tampoco limpiemos la pluma al vestido como chiquillos de escuela, pues algunas americanas parecen verdaderos limpia-plumas. No seamos tan dejados que llenemos nuestro vestido de barro.
Calzado.
La moda se enseñorea en los pies; cada día un modelo, y si se trata de señoritas mucho más. Para considerar a uno bien portado, es necesario ser cuidadoso del calzado, hasta el punto que hay un adagio que dice: " No hay traje feo, si el calzado es bonito ".
Hay que hacer poco ruido al andar, para lo cual es conveniente andar con zapato ligero, y si el oficio nos obligase a lo contrario, pongamos un poquito de cuidado al pisar. Siempre que nos presentemos en sociedad, debemos ir bien vestidos.
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