Reglas de etiqueta y comportamiento para pasear a los perros
Es habitual encontrarnos, en muchos espacios abiertos, perros paseando con sus dueños, tanto sujetos por su correa como sueltos.

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Cómo pasear a nuestros perros de forma 'educada'
Son muchas las personas que adoran a sus perros. Cualquiera que 'ame' a su perro lo debe considerar como un miembro más de la familia, pero con ciertas limitaciones. No son personas. Está muy bien querer a nuestras mascotas, pero no debemos 'humanizarlas', como se tiende a hacer en muchos casos. No se le tiene más ni menos cariño por ponerles algunas normas y ciertos límites.
Salir a pasear a nuestro perro debe ser una actividad agradable, no solo para el can, sino también para sus dueños. No debemos considerarlo una obligación, sino una diversión, un pasatiempo. Pero, hay que hacerlo de forma correcta y seguir unas normas para tener una buena convivencia con los demás.
Los comportamientos de los perros reflejan, en la mayoría de los casos, el 'carácter' de sus dueños. Lo mismo que la educación de los hijos suele reflejar los comportamientos vividos en su casa. Los buenos ejemplos y la perseverancia son dos buenas formar de 'educar' a nuestros perros.
8 Reglas de cortesía y comportamiento para el paseo de nuestro perro
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- No imponer. Nuestro perro es muy querido, pero para nosotros. No todo el mundo 'siente y quiere' de la misma forma. Es decir, no a todo el mundo le gustan los perros. No podemos dejar que nuestro perro moleste o incomode a otras personas.
- Educar. Si nuestro perro molesta, pediremos disculpas y 'reñiremos' al perro para que no lo vuelva hacer. Es un gran error 'reírle' la gracia al perro cuando ha tenido un mal comportamiento. Disculpar o justificar su comportamiento no hará que cambie y puede que vuelva a hacerlo o vaya, incluso, a peor.
- Cuidado con los niños. Los perros y los niños se suelen llevar bien... hasta que el niño o el perro hacen 'algo' que no deben y se produce un percance. Mejor, mantengamos a los perros lejos de los niños -al menos de los que no son nuestros-, salvo cuando estemos a su lado, y podamos controlar todo al momento. Los juegos de ambos, niños y perros, pueden acabar en algo más que un simple coscorrón si no tenemos cuidado y no estamos atentos.
- Saludos y cortesía. Las personas que pasean sus perros suelen 'socializar' muy bien. Si nuestro perro no es muy 'sociable' un saludo y una sonrisa será suficiente para cumplir cortésmente con esas personas con las que solemos coincidir en el horario del paseo. No es necesario ni acercarse ni pararse con la otra persona. Si nuestro perro es más sociable, podemos dejar que se acerquen y jueguen entre ellos.
- Bolsas, siempre bolsas. No hay excusa para no recoger los excrementos de nuestro perro. Olvido de llevar una bolsa, explanadas sucias -como está muy sucio todo, qué más da-, dolor de espalda, etcétera. No hay ninguna excusa válida para tener un comportamiento tan incívico e irresponsable. Si todo el mundo hiciera lo mismo, ¿cómo estarían nuestras calles y nuestros parques?
- Dentro de sus límites. No debemos permitir que nuestro perro salga de espacio -jardín, explanada, plaza...-. Incluso en el campo, hay que respetar unos 'límites'. No podemos dejar que el perro entre en fincas ajenas, salga a la carretera, asuste a un rebaño, pise una huerta o cultivo, etcétera.

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- Reglas y normativa. Por mal que nos parezca, hay que cumplir con las normas. Si se exige correa, bozal o cualquier otro requisito, hay que cumplirlos. Si son perros de alguna de las razas llamadas 'peligrosas' con mucho más celo debemos cumplir esas normas de seguridad.
- No humanizar. Nuestros perros son perros. Por mucho que los queramos, no son personas. No podemos dejarles, al menos en los espacios públicos, subirse a las sillas o las mesas, darles de comer de los platos de un bar o restaurante, dejar que corran y ladren en una terraza o en el interior de un establecimiento, etcétera. No. En su casa, que cada cual haga lo que quiera. Pero en público, no.
Un último consejo. Debemos pedir permiso al dueño del perro antes de tocarle o acariciarle. Hay dueños a los que no les gusta demasiado que toquen a su perro. Y hay perros poco sociables que nos pueden dar un buen susto.
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