Cómo participar y gestionar conversaciones complicadas. Cómo dejar de evitar dar una mala noticia (con vídeo)
Tener conversaciones incómodas es un tema muy estudiado en psicología que incluso ha dado lugar a una curiosa denominación para referirse a este tipo de comunicaciones: es el llamado efecto MUM

foto base Ben_Kerckx - Pixabay
¿Por qué no nos atrevemos a dar malas noticias? Cómo comunicar una información incómoda o indeseada
Tratar temas complicados, tener conversaciones incómodas suele ser más frecuente de lo que pensamos -salvo que viva aislado de la sociedad-. Nos cuesta mantener conversaciones complicadas porque tenemos miedo a ser inoportunos; porque tenemos miedo a empatizar con el dolor de la otra persona y tememos sufrir también nosotros; porque tenemos miedo a decir algo fuera de lugar; porque tenemos miedo a ser rechazados o desairados por comunicar esa mala noticia.
Tener conversaciones incómodas es un tema muy estudiado en psicología, tanto que incluso ha dado lugar a una curiosa denominación para referirse a este tipo de comunicaciones: es el llamado efecto MUM -"minimize unpleasant messages"-, que viene a significar algo así como "minimizar mensajes indeseados o incómodos"). En muchos casos, esta 'incomodidad' se traduce en guardar silencio, en no decir nada -evitando de esta manera comunicar una mala noticia o una información inesperada-.
5 puntos importantes para facilitarnos mantener conversaciones incómodas
1. Dar la oportunidad de hablar a la persona que sufre. Hay personas que pierden un ser querido, que se quedan sin trabajo, etcétera y se sienten invisibles. Por no molestar o porque creemos que incomoda, no se les pregunta cómo están. Estas personas, necesitan que les hagamos ver que tienen nuestro apoyo, que nos interesamos por ellas. No se puede ignorar una información que ellos saben que conocemos. No la podemos silenciar para no incomodar, porque eso les hará sentirse aún más invisibles.
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2. Sé natural. Hay que tener mucho cuidado con utilizar frases hechas, expresiones muy artificiales o palabras que no se sienten. Es mejor, preguntar directamente a la persona cómo se siente, qué necesita, etcétera. Frases directas y sinceras.
3. Concretar la ayuda que se puede ofrecer. En algunas ocasiones la ayuda que ofrece una persona es demasiado genérica. No se concreta en algo específico. Cuando una persona lo está pasando mal, por el motivo que sea, hay que tratar de ayudarla de una forma clara y directa. Mira, hoy te cuido a los niños o te los llevo el próximo fin de semana a mi casa para que descansas, para que salgas, para que desconectes...
4. No desaparecer de la vida de la persona. Mantenerse al margen por no inoportunar, puede ser un error. Algunas veces, cuando se quiere ayudar ya es tarde, Aun así, debemos ofrecer nuestro apoyo -más vale tarde que nunca-.
5. Tu dolor no es mayor que el suyo. Aunque nos sintamos incómodos o hayamos empatizado tanto que sintamos su dolor, no va ser tan intenso como el suyo. Podemos tener la percepción de que lo es, pero no es realmente mayor que el suyo. De todas formas, no debemos dejar de ofrecer nuestro apoyo aunque suframos, porque es importante que una persona que lo está pasando mal se sienta acompañada y apoyada.
La escritora y psicóloga Patricia Ramírez Loeffler, colaboradora habitual del estupendo programa de RTVE "Para todos la 2", nos ofrece en esta ocasión una serie de consejos para gestionar las conversaciones difíciles o incómodas. Cómo podemos comunicar una mala noticia o una información inesperada sin que nos afecte demasiado a nosotros y a la persona que la recibe.
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