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Antes de entrar, dejen salir (con vídeo)
Los buenos modales en el transporte público dejan mucho que desear, acuciados por las prisas, el egoísmo y la falta de educación
didier.goas
Ceder el paso al entrar y al salir
Las personas que tienen una cierta edad aún recordarán aquel cartel que figuraba en el metro y en muchos autobuses urbanos que indicaba "antes de entrar, dejen salir". Puede que, en algunos lugares, todavía conserven este cartelito, pero en el metro y los autobuses que yo conozco ya ha desaparecido. En algunos transportes las palabras han sido sustituidas por los iconos u otros elementos gráficos, que pasan bastante desapercibidos para la mayoría de las personas.
¿Carteles informativos o sentido común?
¿Hace falta un cartel para activar el sentido común de las personas? No lo creo. Es lógico que antes de entrar en un sitio haya que dejar salir a quienes están dentro. Si no se deja el espacio libre por las personas que lo ocupan, mal vamos. Si queremos tomar un taxi, que va lleno de personas, y éstas no se bajan antes del taxi, sería imposible poder tener un hueco para hacer el viaje.
Robert_z_Ziemi - Pixabay
Entonces, ¿por qué nos empeñamos en subir rápidamente al transporte en cuanto llega? No va a salir antes por mucho que corramos, pero con este comportamiento solo conseguimos atascar, literalmente, el flujo de personas. Es fácil, que no solo, no agilicemos su partida, sino que la retrasemos por este comportamiento tan poco civilizado. Cuesta muy poco dejar que bajen las personas que llegan y subir a continuación.
Te puede interesar: Ceder el paso. Cuándo cederlo. A quién cederlo
Este "juego" de personas que se mueven de forma desordenada como partículas que chocan entre sí, no favorece la agilidad de los transportes. Tampoco favorece la cordialidad, y se convierte en una lucha por la ley del más fuerte, del que más empuja y del más bruto. Todo un ejemplo de civilidad y educación.
No es tan difícil ser un poco educado
Esta maravillosa campaña del Metro de Panamá, denominada Metro Cultura -promovida por el Gobierno de la Nación- nos deja bien claro la importancia de un buen comportamiento en el transporte público, en un ascensor y en cualquier otro espacio donde se muevan muchas personas.
Pensemos esto, cada vez que tomemos el metro o cualquier otro transporte público; o cada vez que subamos al ascensor de un centro comercial o de un bloque de oficinas. Esperar un momento a que salgan las personas que finalizan su trayecto, y subir luego nosotros, no es una tarea tan complicada. Facilita el flujo de las personas, mejora de forma sustancial la eficacia del transporte y hace más agradable la vida de las personas que lo utilizan.
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