Urbanidad del modo como hay que saludar a las personas a quienes se visita
Lo primero que debe hacerse al entrar en la habitación de una persona a quien se visita es saludarla y hacerle una reverencia

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Cómo saludar a las visitas. Reglas de cortesía
Aquella urbanidad
Lo primero que debe hacerse al entrar en la habitación de una persona a quien se visita es saludarla y hacerle una reverencia.
Se puede saludar a alguien de cuatro formas distintas.
Hay una manera de saludar que es muy común, y se hace descubriéndose primero con la mano derecha y bajando el sombrero hasta abajo, extendiendo completamente el brazo y apoyándolo, vuelto hacia fuera, en el muslo derecho, dejando libre la mano izquierda.
Segunda, mirando tranquila y cortésmente a la persona a quien se saluda.
Tercera, bajando la vista e inclinando el cuerpo.
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Cuarta, adelantando el pie, si se quiere avanzar, poniéndolo derecho hacia delante; o si se quiere retroceder, echando el pie izquierdo hacia atrás; si se pasa al lado, deslizando el pie hacia delante, al lado de la persona a quien se desea saludar, inclinándose y saludando a la persona unos pasos antes de estar frente a ella.
Si se saluda a un grupo entero, se debe echar el pie hacia delante para saludar a la persona más importante, y luego echar el pie izquierdo hacia atrás, para saludar, de un lado y de otro, a todos los reunidos.
Nunca se debe entrar en un lugar sin saludar a los que se hallan en él; y corresponde al que entra ser el primero en saludar a los que se hallan dentro. También es eso lo que debe hacerse cuando se hace una visita, incluso si la persona a quien se visita le es inferior. Quien recibe la visita también debe procurar adelantarse y avanzar para ser el primero en saludar.
Es más, si la persona que hace la visita es de alto rango, o si se le debe mucho respeto, la urbanidad exige ir a recibirla a la puerta, o incluso más adelante, si a uno le avisan de su llegada, para darle los mayores signos del respeto que se le tributa.
La segunda manera de saludar es en la conversación, y es lo que se llama comúnmente una cortesía. Esto se hace sencillamente descubriéndose e inclinándose un poco, deslizando el pie de manera imperceptible cuando se está de pie.
La tercera manera de saludar, que es extraordinaria, se hace cuando alguien viene de fuera, o cuando uno se despide de alguien antes de salir de viaje. Esta forma de saludar se hace como la primera, pero hay que quitarse el guante de la mano derecha, inclinarse modestamente, y después de llevar la mano hasta el suelo, acercarla de nuevo suavemente a la boca, como para besarla. Luego hay que enderezarse con suavidad, para evitar dar un cabezazo a la persona a quien se saluda, cuando venga a inclinarse o, tal vez, a dar un abrazo de cortesía.
Quien saluda de esta forma, debe inclinarse tanto más profundamente cuanto de mayor rango es la persona a quien saluda.
Otra forma extraordinaria de saludar es abrazar a la persona a quien uno se acerca, lo que se hace echando la mano derecha por encima del hombro, y la izquierda por debajo, y ofreciéndose mutuamente la mejilla izquierda, sin tocarla ni besarla.
El beso es también otra manera de saludarse, que de ordinario sólo se hace entre personas que tienen vínculo entre ellas o alguna amistad singular. Estaba muy en uso en la primitiva Iglesia entre los fieles, que se servían de ello como señal sensible de la íntima unión entre ellos y de la caridad perfecta. También es así como san Pablo exhorta a los romanos, y todos los demás a quienes escribe, a saludarse.
La reverencia que se hace al saludar no debe ser corta, sino profunda y grave. También debe hacerse sin afectación y sin adoptar ninguna postura indecorosa, como girar la cabeza con mal gusto, hacer con el cuerpo contorsiones desagradables, inclinarse desmesuradamente, o mantenerse demasiado derecho. Cuando se habla, es indecoroso hacer reverencia a cada palabra que se dice.
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Cuando se saluda, es contrario a la cortesía preguntar a las personas superiores, o indistintamente a todo tipo de personas: ¿Cómo está usted? Pues a menos que las personas a las que se saluda estén enfermas, no se consiente preguntar eso más que a los amigos y a las personas iguales del mismo rango.
Sin embargo, una persona que sea de rango superior, puede hacerlo a una persona que sea de menor condición que ella o que sea su inferior.
En las mujeres y en las jóvenes que llevan velo, es muy descortés saludar a alguien con el rostro cubierto por el velo. Deben quitárselo siempre.
También es gran descortesía entrar en la habitación de una persona a la que se debe respeto con el vestido recogido, el rostro cubierto o la toca en la cabeza, a menos que sea una toca transparente.
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