El modo de cortar y servir los dulces y las frutas
Los postres dulces se sirven enteros en su mayoría. Las frutas depende, unas enteras, otras troceadas y otras acompañadas de algún dulce

Michael Seidel
Dulce y salado. Dulces, pastas, timbales y frutas... Cómo servirlos
Aquella urbanidad
Por lo que respecta a pastelería, apenas hay más que los platos de entrada, y algunos de entremeses, que piden alguna explicación; porque los postres, que ordinariamente son bizcochos, mazapanes, hojuelas y cualquiera otra pasta de azúcar, harina y almendras, etc., generalmente se sirven enteras.
Las pastas, que son las calientes, como tortas, etcétera, se sirven descubiertas, a excepción de los timbales, y con la cubierta despegada; de modo, que en la mesa no hay que hacer más que mudarla a un plato para servir con una cuchara del relleno a cada uno, según de lo que guste.
Las tortas de pescado se sirven lo mismo; y cuando las piezas del relleno están enteras, se sacan en un plato, y se parten; y cada plato que se sirve se acompaña con un poco del demás aderezo de que está compuesta la torta.
Los timbales se descubren en la mesa, cortando alrededor la cubierta, y sacando con una cuchara lo que se debe presentar al gusto de cada uno.
Te puede interesar: Aquella urbanidad. Artículos históricos sobre la urbanidad
Los entremeses o platos que guarnecen, que regularmente son pasteles fríos de caza, u otras viandas, y lo mismo las tortas de crema, almendras, frutas o dulces, como también los hojaldres, bonetes, etcétera, se sirven indiferentemente.
Los pastelones o pasteles muy grandes deben venir a la mesa con la cubierta desprendida, de modo, que el que sirve no tiene que hacer más que mudarla a un plato, y partir en otro a rebanadas las viandas, que no deben tener huesos, y al mismo tiempo sacar con una cuchara del relleno, y hacer pasar el plato para que cada uno se sirva a su gusto.
Si son pastelones de pavos, ánades, perdices, u otras aves semejantes, se sacan enteras, y en un plato se trinchan como queda dicho.
Los pasteles de salmón, truchas asalmonadas, u otro pescado, se sirven a pedazos, como los que están en zarza.
Las tortas de crema, almendras, y otras semejantes, se cortan a pedazos chicos, y lo mismo los hojaldres.
Lo que llaman bonetes de Turquía, que son de pasta de bizcocho, se parten alrededor, o a rebanadas; y si son de pasta de almendra, se rompen, a golpes con el revés del cuchillo.
De las frutas. Cómo servirlas y comerlas
Las frutas, como melones, sandías, etcétera, deben ponerse en la mesa ya partidas de modo, que solo haya que desprender los pedazos para servirlas.
Los albérchigos, damascos, peras, manzanas, naranjas, etcétera, se deben coger con un tenedor de dos puntas, si no hay punzones, o con otro cuchillo, y mondarlas de alto abajo, de modo, que la cáscara quede colgando, y no alrededor, como vulgarmente se usa; luego se parten a pedazos a lo largo, y se sirven con la punta del cuchillo.
-
18206

Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia
Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
Se puede decir que el modo de vivir, de andar o de presentarse de un hombre dan a entender quien es.
-
Desprecia el falso saber, es malo. Pero estima el saber verdadero, que siempre es útil. Estímalo, lo poseas, o no lo poseas tu mismo
-
El espíritu de urbanidad es cierta atención a que nuestras palabras y modales hagan que los demás queden contentos de sí mismos y de nosotros.
-
Las bases de la Urbanidad y los vicios que se oponen a ella.
-
Hombres y mujeres van a los bailes para bailar y disfrutar del baile, y las anfitriones invitan a sus amigos porque quieren que éstos se diviertan.
-
Comer acorde a las normas de urbanidad. El ejercicio y sus beneficios
-
El escritor del manual, justifica las diferencias que establece la urbanidad según el sexo
-
El respeto debido a los padres y superiores me recuerda el que se debe a los ancianos. Hijos mios, honrad la vejez, tolerad sus faltas y sus achaques.
-
Si alguien le viniere al encuentro en la calle que sea o venerable por su vejez o reverendo por religión o grave por su dignidad o por algún otro modo digno de honras, tenga presente el niño cederle el paso, descubrirse respetuosamente la cabeza, plegando
-
El placer que resulta de una visita trae consigo la obligación de devolverla a las personas iguales.
-
La conclusión de una carta familiar era en otro tiempo un negocio de importancia; hoy se pone menos cuidado, y con mucha razón.
-
Tan pronto como supiera leer, la dejaría en libertad de leer todos los libros de la casa...


