Documentos de la mesa. Buenos modales en la mesa
Al sentarte a la mesa debes cuidar de quedar más bien de los últimos, que no tomar asiento preferente, a menos que no te lo manden

foto base rawpixel - Pixabay
Buenas maneras en la mesa. Documentos de la mesa
Aquella urbanidad
Si una persona de carácter te hace quedar a comer, no debes lavarte con ella, a menos que no lo mande expresamente; en cuyo caso, si no está pronto el criado para servir la toalla, debes servírsela.
Al sentarte a la mesa debes cuidar de quedar más bien de los últimos, que no tomar asiento preferente, a menos que no te lo manden. Después debes observar el no poner los codos sobre la mesa, y mantenerte derecho en la silla, sin manifestar por ningún gesto que estás deseoso de empezar a comer por tener hambre.
No debes empezar a servir hasta que no lo pidan, dando siempre lo mejor, y dejando para sí el menor bocado, sin tocar con los dedos jamás la comida; por cuya razón es menester saber trinchar con propiedad; porque excusarse a ello es una prueba de falta de educación.
Es mucha impolítica el que presentes tu plato con afán de ser servido el primero, ni tomar nada, sin que antes no estén servidas las personas de mayor respeto y consideración.
Te puede interesar: Aquella urbanidad. Artículos históricos sobre la urbanidad
Uno de los documentos que más debes observar, es no mirar nunca al plato de los demás, ni menos fijar la vista en nadie al tiempo de comer ni beber, debiendo cumplir esto más exactamente los amos de casa, para no dar a entender que atienden a si comen poco o mucho; pues en la mesa debe reinar entera libertad para comer y beber cada uno de lo que quiera.
Tampoco debes instar a nadie que coma de tal cosa, por exquisita que esté, porque puede hacerle mal; en cuyo defecto se incurre generalmente, creyendo ser una muestra de política lo que es una incivilidad; además, que hay personas a quienes por su carácter corresponde la sobriedad, como son los Eclesiásticos, los Magistrados, etc.
Siempre que tengas que servir de algo, debes hacerlo presentándolo en un plato, y jamás en la cuchara, tenedor, ni cuchillo, no sirviéndose de ellos tampoco, si no están limpios.
Si alguna persona superior en carácter te sirviere de algún plato, debes admitirlo por no desairarla; pero si tuvieses tal repugnancia que absolutamente lo puedas comer, darás el plato con disimulo al criado para que no lo advierta.
Es una grande incivilidad el decir en la mesa yo no como de tal o tal cosa; jamás puedo comer lo que tiene pimienta, nuez moscada, cebolla, etc., porque estas son aversiones imaginarias, fáciles de corregir; pues no nacen sino de falta de crianza.
Si hay algún plato del que cada uno se sirve a su gusto, no debes servirte hasta que las demás personas de mayor respeto se hayan servido; y como queda dicho, no debes servirte lo mejor, a menos de ser el último.
"La mesa es uno de los lugares donde se ponen a prueba los buenos modales de una persona"
Tampoco pasarás el brazo por encima de ningún plato para servirte del que esté más lejos, sino hacerlo mudar, y que te acerque un criado el que apetezcas.
Sola una vez te servirás de cada plato, porque es notable impolítica el sacar repetidamente de una misma cosa.
Debes cuidar de no comer aprisa, por mucha hambre que tengas, cerrando los labios, para no comer como los brutos.
No rascarás el plato, ni harás ruido para apurarlo hasta lo último, porque es prueba de muy glotón.
También es mucha incivilidad el soplar la comida cuando está muy caliente; en este caso debes dejarla enfriar.
Si por desgracia sucediere que te quemases con algún bocado, es menester sufrirlo un poco, y no darlo a conocer; pero si fuere tanto que no lo puedas sufrir, arrimarás el plato a la boca, y cubriéndote con la mano, lo arrojarás en el plato; el cual darás al instante por detrás, procurando que nadie lo advierta, pues aunque se requiere mucha decencia en la mesa, no por eso se ha de ser víctima de sí mismo.
Por ningún motivo dejarás el pan ni las frutas mordidas, sino cortarás los pedazos pequeños, para no hacer buches como los monos.
- Documentos de la mesa.
- Documentos de la mesa. II.
-
18185

Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia
Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
Fraseología urbana para las principales ocurrencias de la vida social.
-
No creáis que las buenas amistades se hacen de repente.
-
La correspondencia, bien personal o empresarial, debe ser escrita con arte y estilo, a la vez que con corrección y limpieza.
-
No hay que tomar la costumbre, sin embargo, de escupir con demasiada frecuencia y sin necesidad, lo que no sólo es muy descortés sino que además repugna e incomoda a todo el mundo
-
El respeto, es la característica principal, entre muchas otras, que debe tener un niño con otras personas con las que convive a diario
-
La galantería exige sin embargo, que un caballero ofrezca atentamente su puesto a una señora que le tuviese menos cómodo.
-
El autor interpreta la etiqueta y el ceremonial de la corte española como un código que promueve el orden y la jerarquía
-
Nunca un criado se permitirá familiaridades con visitantes ni con nadie de la casa.
-
Los jóvenes deben ser educados para tener buenos modales y evitar que sean personas maleducadas en el futuro
-
La urbanidad prescribe que volvamos las visitas a los que nos las hacen, y que seamos los primeros en hacerlas a las personas superiores
-
La costumbre de repartir dulces a los amigos con el parte de casamiento ha desaparecido ya.
-
El canto es una diversión que no sólo está permitida, sino que es también muy honesta.




