Reflexiones sobre la escritura de cartas.
La primera cosa que se debe recomendar al que va a escribir una carta es la prudencia en lo que escribe.

Reflexiones.
La primera cosa que se debe recomendar al que va a escribir una carta es la prudencia en lo que escribe. Se pueden decir muchas cosas en la conversación, porque las palabras pasan, y cuando más dejan una memoria que con el tiempo se debilita y aun se olvida; pero no sucede lo mismo con lo escrito; esto siempre subsiste, y siempre con la misma fuerza. Se conserva una injuria reciente, y puede ofrecer un arma contra nosotros cualquiera expresión que se nos haya escapado muchas veces con la confianza de la amistad.
¿Quién puede asegurarnos que una palabra indiscreta que escribimos con entera confianza no será un documento que sirva después para nuestra condenación? Bien sé que la prudencia que yo recomiendo aqui parecerá muy semejante a ta desconfianza; pero sería no conocer el mundo el creer que este consejo es fuera de tieínpo.
En las cartas de reprensiones o reconvenciones es más necesaria esta prudencia. Creedme, no digáis jamás todo lo que sentís; no os apresuréis a escribir cuando estéis de mal humor; esperad que el primer movimiento de vuestro enfado se haya pasado y estéis más serenos. Nunca os arrepentiréis de tomar esta precaución.
Hablad en vuestras cartas como lo haríais en presencia de la persona a quien escribís; es decir, no pidáis ni rehuseis nada por escrito, que de palabra os causaría vergüenza; es mala máxima la de algunos que dicen que el papel no se pone colorado.
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