Deberes del niño para consigo mismo
Debo en primer lugar ser muy limpio y aseado, para evitar el asco y el fastidio que produce a todo el mundo un niño asqueroso y sucio

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Deberes del niño para consigo mismo
Aquella urbanidad
¿Qué deberes te impone la civilidad con respecto a tu persona?
Entre otros muchos, que por moralidad tenemos que guardar, debo en primer lugar ser muy limpio y aseado, para evitar el asco y el fastidio que produce a todo el mundo un niño asqueroso y sucio.
¿En qué consiste la limpieza que un niño debe procurar?
En tener siempre la cara y las manos bien limpias, lavándolas al efecto cuantas veces sea necesario.
Y la cabeza y demás miembros ¿cómo deben prepararse, para que estén en relación con la limpieza de cara y manos?
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La cabeza debe hallarse bien peinada, pero sin afeminación ni coquetería; los oídos, ojos y narices siempre aseados, la dentadura blanca y las uñas limpias y bien cortadas.
¿Y la ropa?
Debo procurar a todo trance conservarla sin manchas ni roturas, porque la limpieza la presenta hermosa, aunque sea vieja, y muy fea y repugnante el desaliño, aunque sea nueva y exquisita.
Y los libros, papeles y cuadernos de vuestro uso ¿cómo debéis conservarlos?
Con pulcritud y limpieza, evitando en ellos rayas y borrones, y sobre todo escritos y figuras ridículas.
¿Por qué has de manifestarte con los demás tan esmerado y limpio?
Para no ser objeto repugnante a la vista de quien me contemple, agradar y parecer bien ante mis semejantes, y evitar las dolencias y enfermedades que produce la suciedad y la miseria.
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