Cartas consolatorias o de pésame.
Cumplir con el compromiso social de expresar las condolencas por el fallecimiento de un amigo o familiar.

Cartas consolatorias o de pésame.
Esta especie de cartas que también se llaman de pésames, no deben escribirse por mero cumplimiento. Su objeto ha de ser mitigar todo lo posible la pena y el sentimiento que se supone habrá causado la pérdida, o el fallecimiento de alguna persona allegada, o pariente de aquella a quien se escribe. Así, es preciso valerse de todas aquellas reflexiones propias para el efecto; y una de las más comunes o usadas, y aun de ceremonia precisa, es decir, que se toma parte en su pena. Empero, no basta decirlo; es necesario vestir estos dichos con unos adornos, que persuadan al paciente que son ciertos.
Para conseguir esto, uno de los medios más eficaces será colocarse uno mismo en lugar del dolorido, y se hallará poseído fácilmente de su mismo sentimiento en un grado más o menos intenso; y hallándose poseído de esta pasión le será más fácil expresaria. Ni eso es tan difícil como parece; porque la simpatía de nuestra naturaleza nos acerca a experimentar sensaciones semejantes a las que vemos en los otros.
Tampoco están ceñidas estas cartas únicamente a dar pésames por muertes; se extiendense también a consolar personas afligidas por cualquier género de desgracias. Para todo podrán sacarse reflexiones muy obvias de los modelos que damos en la sección cartas de época .
-
17335

Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia
Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
Lo peor es que algunos niegan el saludo con fingida distracción, con la idea de que se les crea ocupados en muy altos pensamientos.
-
Educar a los hijos no es una tarea fácil, Requiere constancia y tesón, aunque sea más sencillo dejarles hacer lo que quieran.
-
Si le piden que corte la carne a quien no sabe hacerlo, no debe sentir vergüenza ni tener inconveniente en excusarse.
-
Comentario de Julia Valera sobre la obra de Erasmo de Rotterdam "De la urbanidad en las maneras de los niños" -De civilitate morum puerilium-.
-
Gran asunto de la atención, no hablar por superlativos, ya por no exponerse a ofender la verdad, ya por no desdorar su cordura.
-
Hay ciertas reglas que sirven de base y fundamento a todas las demás reglas del tacto social
-
Alzóse con el mundo la necedad, y si hay algo de sabiduría, es estulticia con la del cielo; pero el mayor necio es el que no se lo piensa y a todos los otros define.
-
El canto es una diversión que no sólo está permitida, sino que es también muy honesta.
-
Hay hombres que leen para exponer sus ideas en las conversaciones, y otros para no parecer ignorantes de las cosas más triviales
-
El hombre juicioso sigue la moda sin afectación, y procura que se advierta más bien en su modo de vestir un buen gusto, que lo que se llama última moda.
-
Hay escritos que son confidenciales y para evitar que los abran los oficiales de la secretaría se hace un indicación en la segunda cubierta
-
La limpieza en los vestidos no es la única condición que nos impone el aseo: es necesario que cuidemos además de no llevarlos rotos ni ajados.




