Fórmula ceremonial para la entrega de la Rosa de Oro a SS.MM. los Reyes.
La Iglesia dispone de una fórmula ceremonial que dice el Arzobispo celebrante en latín.

Entrega de la Rosa de Oro a SS.MM.
Entonces el Ablegado Apostólico, tomando del Altar la Rosa de Oro, la puso en manos del Arzobispo celebrante, y éste en las Reales manos de S.M., pronunciando la fórmula dispuesta por la Iglesia para esta ceremonia, y que dice:
Accipe Rosam de manibus nostris, quam ex speciali commissione Sanctissimi in Christo Patris, et Domini Nostri, Pii Papae Noni, nobis facta, Tibi tradimus; per quam designatur gaudium utriusque Jerusalem, triumphantis scilicet, ac militantis Ecclesiae; per quam omnibus fidelibus manifestatur flos ille speciosissimus, qui est gaudium, et corona Sanctorum. Suscipe hanc tu, dilectissima Filia, quae secundum saeculum nobilis, potens, et multa virtute praedita es, ut amplius omni virtute in Christo Domino nobiliteris, tanquam rosa plantata super rivos aquarum multarum, quam gratiam ex Sua uberante dementia Tibi concedere dignetur, qui est Trinus et Unus in saecula saeculorum.
Recibid de nuestras manos la Rosa, que os entregamos por especial comisión de Nuestro Santísimo Padre en Cristo, y Señor el Papa Pío IX; por la cual se significa el gozo de una y otra Jerusalén, a saber: de la Iglesia triunfante y de la militante, y se manifiesta a todos los fieles aquella hermosísima flor que es alegría y corona de los Santos. Recibidla, muy amada Hija, que, según el siglo, sois noble, poderosa y de mucha virtud adornada, a fin de que os ennoblezcáis más con todas las virtudes en Nuestro Señor Jesucristo, como rosa plantada cerca de los arroyos de abundantes aguas. Dígnese concederos esta gracia por Su mucha clemencia El que es Trino y Uno por los siglos de los siglos.
S.M., llevando la Rosa en la mano, regresó a su sitial.
Terminada la Misa, SS.MM. y AA., precedidos del mismo acompañamiento, se dirigieron a la Real Cámara. S.M., que hasta allí había llevado la Rosa en la mano, la entregó a un Capellán, el cual la colocó en el Oratorio de la misma Cámara, que a este efecto se hallaba abierto; después de lo cual tuvo S.M. la bondadosa dignación de autorizar a todos los concurrentes para que pudieran entrar a ver de cerca la Rosa: un Capellán la daba a besar a los que mostraban este deseo.
Para facilitar la explicación, damos en otro artículo de este portal el plano de la Capilla en tan solemne ocasión.
-
8387

Aviso Los artículos "históricos" se publican a modo de referencia
Pueden contener conceptos y comportamientos anacrónicos con respecto a la sociedad actual. Protocolo.org no comparte necesariamente este contenido, que se publica, únicamente, a título informativo
Su opinión es importante.
Participe y aporte su visión sobre este artículo, o ayude a otros usuarios con su conocimiento.
-
Reglamento para la admisión en los dominios de España de Cónsules, Vicecónsules y Agentes consulares extranjeros.
-
Capilla pública del Real Palacio. Se observa el mismo ceremonial que para todas las Capillas públicas del Real Palacio.
-
Modelo de nota verbal, en francés, con que un Gobierno participa la concesión de una franquicia de Aduanas o de consumos.
-
Etiqueta de la Corte Imperial Rusa en el ámbito diplomático.
-
Fijar los derechos, privilegios e inmunidades recíprocas de los Cónsules generales, Cónsules, Vicecónsules y Agentes consulares.
-
Formulario abreviado de Cartas Reales.
-
Notificación por medio de una nota de la muerte de un Soberano, de la proclamación del Sucesor y confirmación de las Credenciales.
-
A los diplomáticos acreditados cerca de un Monarca se les suele considerar que forman parte de su Corte.
-
Conclusiones. Conferences de Madrid, de 1880. Imprenta Nacional.
-
Disposiciones dictadas por la Reina con respecto a la correspondencia oficial de los Agentes Diplomáticos.
-
Los nombres y señas de los Jefes de Misión extranjeros se comunican al Jefe superior de Palacio para que, por el Real Cuerpo de Alabarderos, se avise a los invitados con la posible celeridad.
-
Es importante conocer todo lo que se refiere a la redacción y forma de las Cartas Reales, pues el más pequeño descuido o la menor ligereza puede prejuzgar graves cuestiones internacionales.